viernes, 24 de febrero de 2012

¿Quiero cama? No, ni para lo uno ni para lo otro, sólo para dormir!

Ayayayy, sí, me quejo y me vuelvo a quejar! Pero a quién? Nacho no entiende de eso, Santiago a ratos porque me pregunta pero al minuto está sacándome de quicio cuando en estos momentos no tengo ni alientos ni paciencia. Mi marido? Mmm, nada que hacer, llega tarde, molido y por supuesto hay que prepararle la cena. No recuerdo cuándo fue la última vez que dió lo mismo, en todo caso desearía nunca jamás (como dice Santi), me vuelva a repetir. Esto de sentirse inútil por culpa del clima que hace transtornos en nuestro organismo, me tiene totalmente desesperada. Todo empezó el lunes finalizando el día, empecé a sentir una molestia en la garganta, pensé que aplicándome un poco Noraver al día siguiente estaría como si nada. Oh oh, amaneció y no podía abrir la boca, quise mover la pierna para levantarme de la cama y fue peor, el escalofrío se había apoderado de mi cuerpo. Qué desgracia! Desde entonces he estado gran parte en la cama con mil cobijas encima, nada ha podido sacarme el frío de los pies y las manos, créanme, lo he intentado todo. La empleada viene 3 veces a la semana pero se dedica exclusivamente a los quehaceres del apartamento, o sea que Nacho y Santiago quedan al cuidado mío, al cuidado? Pero y cómo si en este estado ni yo misma me puedo cuidar! Pues bien, gracias a la Flaka, la que será la madrina del segundo hijo, esta de paso y se apoderó de su ahijado como una verdadera madre hasta el miércoles que se fue. Y Santiago? Un día, lo recogió mi suegra a la salida del Jardín, respiré profundo del alivio aunque sentí que se me desgarraba la faringe. Antier gracias a la empleada, me ayudó a lidiar a los peques mientras llegaba mi marido. Y ayer... Corrí a casa de mi suegra una vez almorzó mi esposo, pues yo no era capaz de conducir, llevo la semana sin comer, bueno, sólo he ingerido líquidos pero aparte de todo un jaqueca de aquellas se apoderó de mi. Anoche al regresar a la casa, llegué con el mismo dolor de cabeza, y los demás también. Por fortuna los niños no molestaron para dormise. Hoy, hoy, hoy! Sigo casi igual! Súmenle tos, lo que hace que arda mi garganta. Y réstenle la fiebre pero el desaliento es el mismo. Saben qué? Después de 3 meses de ausencia de mi madre, la extraño mucho! Ya regresa mañana, aunque espero estar mejor para su llegada necesito un relevo urgente! Confío en que el lunes será una nueva semana. Estaré radiante y con la salud al 100%! Posdata: después de todo, la faringitis aunque no me deja hablar, me inspiró a escribir, algo que hace rato no hacía y extrañaba.

sábado, 7 de agosto de 2010

Vida 2 en 1

Creo que muchos al igual que yo, desearían tener el don de la obicuidad. Cada quien tendrá sus preferencias. En mi caso, mantendría la experiencia que estoy viviendo a la par de vivir en un lugar que desde niña me ha encantado. Ese lugar de mis preferencias queda al otro lado del océano, la península Ibérica. Ese país de habla hispana, me encantaría recorrerlo de norte a sur y de este a oeste. No me canso de ver los canales de TV: TVE y Antena3, los documentales que por allí transmiten, las noticias y los chismes de corazón corazón!
Afortunadamente tuve el placer de tocar tierras españolas, por lo menos una de sus provincias, Andalucía. Creo que si volviera y pudiera escoger, elegiría estas tierras, por su gente, por su hablado, su música y por la forma de vivir. Se come bien, muy bien diría yo. Además de los paisajes e historia que se siente en cada recorrido por sus calles.
Hoy día, quisiera tener ese don, del cual menciono líneas arriba. Quienes lean estas palabras dirán que no estoy orgullosa de mi nacionalidad. A lo cual me adelanto para responderles que sí lo estoy, sólo que desearía tener una especie de clon. Tener una vida 2 en 1!. Vivir en Colombia, tener la vida que tengo y a la vez vivir en España o cerrar los ojos y poder transportarme a la madre patria para viajar a lo ancho y largo de ese país, visitar los lugares que faltaron, que son muchos!. Y por supuesto que volvería a la Alhambra, majestuosa e imponente.

domingo, 16 de mayo de 2010

De mal en peor

No hay derecho que entre menos trabajo realizan, menos atención hay para los clientes. Se supone que es una de las mejores aerolíneas del país, los aparatos en los que volamos están cada día mejor. Pero de qué sirve invertir en la maquinaria si no se invierte en calidad humana, o es que acaso parte de ese cambio sea que los trabajadores parezcan máquinas?

Ya había yo hablado en otro blog acerca de la atención que recibí por parte de un auxiliar de vuelo en las anteriores vacaciones. No pretendo que me tiendan tapete rojo pero un poco de amabilidad y cortesía viene bien.
Esta vez la historia se repitió, como digo, si tuvieran mucho que hacer como para estar distraídos y no darse cuenta de lo que sucede frente a sus narices.
Pensé que tenía la nube negra sobre mi cabeza, y sólo ese tipo de desatención me sucedía a mi. Hoy en el viaje de regreso, había una joven madre con sus dos hijos, uno de brazos que lo cargaba la abuela y una niña de cuatro que dormía en el coche. Por fortuna, mi marido estaba con nosotros para ayudar al par de mujeres a cargar el coche con la niña abordo. Sin embargo, al llegar al avión, debían entregar el aparato, mi esposo las dejó allí justo a la subida del avión. Ellas entregaron el coche al hombre uniformado quien forcejeó con éste hasta cerrarlo. Deberían estar más familiarizados con estos quehaceres, recibir una capacitación por parte de la aerolínea, pues estas cosas son las que agregan valor a los clientes. Y en lugar de dañar los objetos como le sucedió a la señora, hagan un bien.

La aerolínea no sabe que hacer con los benditos audífonos, cada día se inventan algo diferente, tienen a los usuarios locos con el tema. Un día los encuentras en el asiento del avión, y debes dejarlos allí mismo antes de bajarte, después dijeron que había que devolverlo a uno de los auxiliares de vuelo asignado para tal fin. Esta vez nos encontramos con que hay que reclamarlos o más bien, sacarlos de una caja que reposa al lado de la señorita que está en el counter del abordaje, en la sala de espera. Y que además uno debe quedarse con esos para reusarlos en otro viaje. Ahh?? es esto un servicio confortable? que ocurre cuando más de un vivo ha tomado varios y tu te quedas sin el par de audífonos? Ni pensar en que dentro del avión podrás conseguir un repuesto. No lo vas a conseguir!

No todo va mal en la aerolínea. El aeropuerto de Santa Marta, si es que se le puede llamar así. Es increíble que una ciudad como esa, al que le llegan turistas, vive atiborrado de gente que viaja esté en esas condiciones. Es que eso mas bien parece una terminal pero de carga! o una central de abastos guardando las dimensiones.

Para quienes no lo conocen, voy a describirlo para que se hagan una idea. Usted llega y de una se tropieza con la máquina por donde debe pasar las maletas pero no tiene divisiones como los demás aeropuertos decentes. Aquí va y viene gente por todos lados. Debe usted tener cuidado con sus pertenencias. Da 5 pasos y están las ventanas con los letreros de las diferentes aerolíneas, ninguna tiene personal asignado para organizar a los viajeros, así que si usted no esta pendiente, fácilmente se le cuela mas de uno. Una vez registrado, debe subir por unas rampas de piedra chinita con cemento. Si usted tiene sed o hambre, no va a encontrar mayor variedad, sólo hay dos opciones y ninguna mejor que la otra. Además de todo lo anterior, no hay VENTILADORES y mucho menos aire acondicionado, alguna vez debió haber algunos cuantos ventiladores en el área de las comidas pero el viento natural los debió arrancar por no pensar otra cosa. Sólo quedan vestigios, unos tubos colgando del techo.

Al entrar a la sala de espera que parece que solo es una para todos los destinos, allí si hay aire, pero la máquina suena peor que la turbina de un avión. Las sillas rígidas, metálicas, es lo más despachador que haya podido usar. Aquí en este aeropuerto, se nota que no ha pasado ninguna empresa certificadora, pueden creer que no exista una rampa para bajar y abordar el avión? O sea, toda una montaña rusa para ir a la sala de espera que queda en el 2do piso pero para bajarse de allí internamente a la pista solo existan escaleras y estrechas!! Me pregunto, que será de un discapacitado en silla de ruedas? Por que ya tuve la respuesta para los bebés que van en coche, un alma caritativa que te ayude o despertar al pequeño, sacarlo y entregar el aparato antes de bajar.

Cuando será que entregarán este aeropuerto en concesión? creo que esa sería la única salida favorable para el lugar y el bienestar de todos los usuarios.

Mi guardian del mar

Así lucía Santi las veces que estuvo en la playa del hotel donde nos quedamos en Santa Marta. Muy orondo se paseaba por la cálida arena, tal como lo traje al mundo.

Bajábamos con el papá a desayunar, luego, regresábamos a la habitación y esperábamos a que fueran las 9 o 10 para ir a la playa. Mientras esto sucedía, él se divertía escondiéndose en el closet de la habitación o apagándome el televisor.

Desde que salía de la habitación, saludaba a todas las personas que encontraba en su camino, incluso llamaba por el nombre a los empleados del hotel. Me impresionaba lo claro que decía las palabras y lo bien que se desplazaba, como si antes hubiera estado en el mismo hotel.
Salía de la habitación directo al ascensor, al llegar al primer piso caminaba por la rampa que conduce a la recepción, allí se detenía para saludar a las recepcionistas y huéspedes que por ahí estuvieran. Seguía su camino pero al llegar a la escalera, alzaba el brazo y me decía: Mami, mano. Yo atendía su pedido y lo ayudaba a bajar las lelas (escaleras).
Por las tardes solíamos ir al centro comercial, allí le dábamos un paseo en el tren, también comíamos paletas para calmar la sed. En caso de quedarnos en el hotel, repetíamos playa y jacuzzi.

Esta vez nos fue mejor con el clima, siempre sopló buena brisa y el sol se apiadó de nosotros, no estuvo brillante que rechina. Lo único harto fueron los mosquitos, una especie de jején se apoderó de mi cuerpo, donde me descuide, se me come hasta el alma!

Chocolate, canela y trigo

CHOCOLATE, CANELA & TRIGO... no son los ingredientes de una receta culinaria, son los colores de nuestra piel después de unos días de baño de sol en nuestras vacaciones. En su orden: chocolate (yo), canela (Santi) y trigo (mi esposo). Diferentes tonalidades en cada uno de nosotros. Obviamente, mi color natural al ser canela, con el sol se tornó más oscuro, lo mismo sucedió con padre e hijo. Pese a que sólo mi hijo y yo le dedicamos una hora diaria al mar y/o piscina.

Vacaciones que para mi marido no lo fueron, como suele suceder, mientras él trabaja nosotros aprovechamos para unirnos a sus viajes. Y así se convierten en vacaciones para nosotros!
A diferencia de las de febrero, esta vez, iniciamos Santi y yo por Cartagena. Nuestra hermosa ciudad, nos acogió al caer la tarde, mi hermano y familia abordo esperaban por nosotros en el aeropuerto Rafael Núñez.

El viaje fue un poco pesado para mi hijo, ése día había amanecido con algo de fiebre pero antes de coger el avión pasamos por el Clinicentro para que lo revisaran, la dotta (doctora) dijo que tenía la garganta un poco roja y le recetó los acostumbrados zyrtec y acetaminofén. Siendo así, viajamos sin inconveniente, era algo leve. A pocos minutos de despegar empezó la molestia, Santi no se amañaba, estaba inquieto, pero esta inquietud era diferente, no era de hiperactividad, de explorar, no, era de fastidio, y con toda razón, el pequeño hombre estaba nuevamente con fiebre, así que me las ingenié para sacar del morral con una sola mano, el jarabe y con la jeringa extraer la dosis y así dársela.
Logré que conciliara el sueño, y una vez en tierra estaba como si nada!

Al día siguiente, fue declarado festivo para la familia Pinzón González, a mi sobrina Itta (Isa) no la enviamos al colegio y mi hermano se tomó el día libre. Ese día nos alistamos y nos fuimos rumbo a la playa. Los niños, Santi, Jero e Isa disfrutaron del mar. Mi loquito, se creía un guardián de la bahía, yo tenía que estar encima, pues apenas veía que la ola llegaba a la orilla, se iba detrás de ésta. No le importaba las revolcadas que le diera, se paraba y volvía a meterse.
No puedo dejar pasar por alto el exquisito desayuno que preparó mi cuñada ese día. Los patacones con queso costeño que me había prometido me dejaron el ombligo parado. Casi no le dejo a mi hermano.

Al regresar de la playa, noté que el brote con el que había amanecido Santi este día, estaba más enrojecido, pensando que era por el calor, le apliqué caladryl, sin embargo, si persistía, al día siguiente lo llevaría al pediatra. Le di la dosis de acetaminofén. Mi amiga Marie, estaba por coincidencia en la ciudad, así que aprovechamos para vernos, fuimos al centro comercial y allí mi sobrina y Santi disfrutaron de las atracciones mecánicas.

Martes por la mañana, Santi amaneció nuevamente con el brote, así que nos fuimos a primera hora a ver al pediatra. La cita nos la dieron para la tarde, mientras, nos fuimos a pasar el día donde la tía de mi esposo, quien muy querida nos acompañó a la cita. El dictamen de la doctora fue: rociola, 5ta o 6ta enfermedad, alguna de estas era el virus, no se sabe con exactitud, pues era la 3era vez que le sucedía y en cada una lo había visto un pediatra diferente, era difícil precisar cual tenía en esta ocasión.

Pese a la virosis, mi hijo hizo de sus días un verdadero paraíso, yo le ayudaba, hidratándolo todo el tiempo, dándole sus medicinas y aplicándole la crema para aliviarle la piel, aunque el brote no le picara. Llegado el miércoles nos encontraríamos con mi esposo para viajar por la tarde a Santa Marta, historia que relataré en otro blog, al cual llamaré "Mi guardián del mar".

Nuestros días en la heroica, fueron heroicos. Aunque no pude pasear por el centro y comer las delicias de Mila o la Dulcería debido a lo de Santi, el haber compartido con la familia, el encontrarnos con mis grandes amigas Marie y Paola, fueron motivos suficientes para hacer historia en nuestra visita a la ciudad, recuerdos que quedaron fotografiados, algunos.


miércoles, 28 de abril de 2010

Expectativa

Estoy a la expectativa de mi pronto viaje a la costa, Cartagena y Santa Marta.
Más por mi ciudad, que aunque me desespera el calor infernal que allí hace, es la más linda y acogedora. No hay nada como el centro histórico, tanto de día como de noche. Recorrer las calles, oír a los vendedores anunciar sus productos a todo pulmón. Ver los andenes atiborrados de puestos de venta de cualquier cosa, si en China reproducen de todo, aquí venden de todo, incluyendo los productos chinos!

Antojarme de lo que veo, y quererlo comprar. Comerme unos deliciosos patacones con queso de la esquina de la 2da de badillo. Umm, que crujientes! los imagino y se me hace agua la boca. Y al decir esto, se me viene a la mente de inmediato un mango biche con sal y un tris de pimienta. Esto por mencionar los manjares de la calle porque si traigo a mi mente el sabor y la presentación de los postres y sandwiches de Mila.... me privo! Es demasiada tentación entrar y no comerse alguno de estos, yo quisiera meterme en la nevera y nadar entre todas esas delicias.

En una de las caminatas, entrar a la librería café Ábaco, escudriñar entre los libros alguno que capte mi atención, bien sea sobre temas culinarios, hijos o crónicas. En la andada, que debe ser cayendo la noche, visitar los hippies que están desde la Plaza Santo Domingo hasta el baluarte San Francisco.

No me puede faltar el encontrarme con mis buenos amigos y amigas, ojalá pudiera verlos a todos, y recordar viejos tiempos! Ver a mi hermano,su esposa y mis sobrinos. Disfrutar con ellos aunque sea un instante.

Habrá playita, no me puede faltar, aunque es mejor la de Santa Marta por lo limpia y organizada pero debo llevar a mi Santi a que se de un chapuzón.

Y.... finalmente Santa Marta, allí llegaré un miércoles por la noche a descansar para luego día a día hasta nuestra partida, zambullirme entre el mar y la piscina! Serán 7 días y 6 noches caribeños!





miércoles, 14 de abril de 2010

Mariquitas en la caja



Aprovechando el viaje de regreso de mi hermano a su ciudad, pensé en mandarle a mi sobrina Isabella algo que además de serle útil le gustara.
Con tijeras en mano, foami de colores, caja, y un poco de creatividad, me dispuse a crear un proyecto. Teniendo en cuenta los animalitos que a mi sobrina le encantan, dibuje varios de ellos sobre el pliego del caucho, recorte los moldes de la caja y fui pegando uno a uno. Para reforzar los bordes del foami con la caja coloqué cinta de enmascarar de color naranja y así entre los demás colores resaltaba al tiempo del pespunte en
blanco simulando costuras.

He aquí mi diseño, especialmente para mi princesita de chocolate: